Secretos de una reunión del Che con un enviado de EE.UU.

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  • Posted on April 18, 2011


    Cuatro meses después de Bahía de Cochinos, una fracasada invasión norteamericana de la que se acaban de cumplir 50 años (el 17 de abril), la diplomacia brasileña jugó un papel decisivo en el encuentro secreto que mantuvieron en Uruguay el representante de la Casa Blanca Richard Goodwin y el entonces ministro de Industria cubano Ernesto Guevara. Fue la gestión del embajador Edmundo Barbosa da Silva, quien lideraba la delegación de su país en el Consejo Interamericano Económico y Social en Punta del Este (en agosto de 1961), la que permitió el encuentro entre el asistente de John Kennedy y el Che.

    El informe de Goodwin al jefe de la Casa Blanca es uno de los documentos desclasificados por el Departamento de Estado . Pero según reveló ayer el diario Folha de Sao Paulo , siguen en secreto la mayor parte de los testimonios sobre Bahía de Cochinos que pertenece al archivo de la CIA. De acuerdo con el diario paulista, el investigador Peter Kornbluh, que dirige el archivo referido a Cuba en el National Security Archives de la universidad George Washington, sostuvo que la historia continúa como “rehén” del servicio de inteligencia estadounidense.

    El papel de mediador asumido por Brasil comenzó con un pedido que hizo el canciller cubano Raúl Roa García a la diplomacia brasileña en un viaje que realizó a Río de Janeiro días antes de la cumbre interamericana en Uruguay. En ese encuentro, Roa García planteó el interés del flamante régimen revolucionario cubano por restablecer las relaciones con Estados Unidos. Barbosa estuvo acompañado por el embajador argentino Horacio Rodríguez Larreta. En Brasil, Janio Quadros acababa de asumir el gobierno, contemporáneo del ex presidente Arturo Frondizi.

    Según los documentos, el Che le dijo a Richard Goodwin, entonces subsecretario de Asuntos Interamericanos, que para Cuba el fracaso en Bahía de Cochinos “fue un éxito político que ayuda a consolidar la revolución”.

    La cita ocurrió en medio de una fiesta en Montevideo, en casa del representante brasileño ante la ALALC (hoy ALADI) y según el informe de Goodwin a Kennedy, el embajador Barbosa no sólo resultó ser el nexo sino que también ofició de traductor en las conversaciones.

    En la interpretación del historiador Alberto Moniz Bandeira, el Che había percibido en la cumbre realizada en Punta del Este que había un interés norteamericano de tratar la cuestión de Cuba. Pero la intención fue frenada por la resistencia de Argentina y Brasil a incluir una cuestión política en una conferencia destinada a cuestiones económicas y sociales de la región. Allí surgió el proyecto de la Alianza para el Progreso.

    En la charla con el asistente de Kennedy, Guevara reconoció que la revolución enfrentaba dificultades económicas y políticas , que ibana desde la caída de reservas monetarias al sabotaje. Y mencionó que Cuba tenía interés en normalizar la relación con EE.UU.

    SClB

    Clarín/AC