Llegan dólares, pero el futuro de la economía reclama más que eso

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  • Posted on April 20, 2011


    La Argentina transita en estos meses frente al mejor panorama externo de los últimos 50 años .

    Lo que se conoce como términos del intercambio, que es la relación entre los precios a los que exporta y los que importa, están el mayor nivel desde fines de los ’60 y principios de los ’70.

    A eso contribuyó mucho en el último año el aumento internacional de los precios de los granos .

    Tomando como referencia marzo pasado, el precio del maíz creció 83%, el del trigo 66% y los de la soja y el girasol en torno de 43%.

    A la mejora de precios, los productores agregaron un fuerte aumento de la producción, que en esta campaña llegaría a los 100 millones de toneladas , duplicando el resultado de hace no más que una década atrás.

    La conjunción de producción y buenos precios ya hace sentir parte de su efecto benéfico sobre el mercado cambiario.

    En las últimas semanas, el Banco Central pudo aumentar las compras diarias de dólares pero, el billete subió algunos peldaños rompiendo la monotonía que lo hacía rondar en torno a 4,05. Ahora parece querer hacerlo en 4,10 pesos.

    Y el dólar paralelo cerró ayer en $ 4,21.

    Paradojas del momento, el dólar billete sube un poco cuando entran los dólares del campo.

    El Gobierno debe querer dar la señal de que no habrá un atraso cambiario manifiesto, a pesar de que las importaciones siguen creciendo fuerte y los viajes a EE.UU. ya se pusieron bien a tiro para la clase media.

    Pero, también, las compras de dólares por parte de los minoristas, aseguran los cambistas, se intensificaron en las últimas semanas .

    La inquietud por el futuro de la relación entre el peso y el dólar va ganando espacio dentro y fuera del Gobierno.

    Esta semana, por caso, llamó la atención un comunicado de los laboratorios medicinales que dijeron haber llegado a un acuerdo con el Gobierno para generar este año un “superávit comercial externo de US$ 110 millones”, en el sector. Seguramente responde al pensamiento oficial de que para poder importar es necesario exportar .

    En otras palabras, si alguien necesita dólares para comprar en el exterior, también debe conseguirlos.

    Para la Argentina, eso plantea un problema de mediano plazo .

    El país tiene un sector agropecuario superavitario en comercio exterior y otro industrial, deficitario.

    Y una de las dificultades para modificar esa realidad es que necesitaría un trabajo profundo sobre lo que está pasando con el tipo de cambio.

    La industria podría decir hoy, por ejemplo, que con un aumento del orden del 15 al 18% de los costos en dólares (subas de costos al 20% con dólar creciendo 5%) le será muy difícil poder exportar más .

    Hay un dato que puede ayudar a graficar el núcleo del problema.

    El año pasado la Argentina logró un superávit comercial de US$ 12 mil millones.

    Pero en el comercio con Brasil, el principal socio comercial, el resultado fue un déficit superior a los US$ 4.000 millones.

    Entonces surge un razonamiento: si con Brasil que crece fuerte y tiene el mayor atraso cambiario de la región el comercio deja un fuerte déficit, ¿qué pasaría si mañana devaluase? Tanto la presidenta brasileña como el presidente uruguayo adelantaron que están dispuestos a presentarle batalla a la inflación, aún estando el ritmo de aumento de los precios varios escalones por debajo del argentino.

    Aquí el Ministerio de Economía no habla de inflación y, por lo tanto, busca, por medio de presiones, ir ralentizando aumentos hasta que la situación se haga insostenible por la falta de oferta de productos. La política con los precios de la carne y la nafta así lo demostraron.

    El dólar quieto y el congelamiento de las tarifas de transporte, luz y gas domiciliario en el área metropolitana constituyen casi los únicos instrumentos , junto a los aprietes del secretario de Comercio a las empresas, en el intento de frenar el avance de los precios.

    Por ahora, y mientras los precios de los granos y la producción del campo sigan fructificando, el Gobierno tendría una situación manejable.

    Pero el esquema necesita actualización.

    De los tres pilares que se levantaban en 2003 (dólar alto, superávit fiscal y superávit externo) sólo el último sigue en pie .

    Sin el auxilio del Banco Central (emisión y transferencia de utilidades) y de la ANSeS, las cuentas públicas hace tiempo que vienen en rojo .

    El dólar alto forma parte del pasado y difícilmente, con las elecciones por delante, vaya a recuperar terreno.

    Sólo los dólares del comercio exterior siguen firmes. No son pocos pero, para ganarle a la inflación y crecer, se necesita más. Y más aún cuando la credibilidad escasea.

    Clarín/AC



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