“La muerte de jóvenes en Brasil es una pandemia”

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  • Posted on April 8, 2011


    Lo dijo a Clarín el autor del Mapa de la Violencia del país. Por año, 17 mil menores mueren por esta causa.

    “Nunca hubo un acontecimiento tan sangriento en una escuela de Brasil”, dice desde San Pablo el sociólogo argentino Julio Waiselfisz, quien desde hace doce años realiza el Mapa de la Violencia brasileña. Pero enseguida aclara que la matanza de ayer no es sorprendente en un contexto social donde las armas están al alcance de cualquier mano y donde la solución de los conflictos muchas veces se termina con la muerte del otro. Y ese otro, por lo general, es un menor. Las cifras del último estudio son contundentes: 3 de cada 4 jóvenes que mueren lo hacen de forma violenta.

    Las víctimas de ayer tienen mucho que ver con esos 17.000 jóvenes que mueren anualmente en Brasil por causas violentas, agrega a Clarín Waiselfisz.

    Sucede que la muerte de jóvenes brasileños por la violencia tiene un perfil determinado, según el director de investigación del Instituto Sangari y autor del “Mapa de la Violencia 2011-Los Jóvenes de Brasil” que edita ese instituto y el Ministerio de Justicia brasileño. Son jóvenes de la periferia de las grandes ciudades como Río, negros y con bajo poder adquisitivo. “El perfil de los alumnos de la escuela de la matanza de ayer”, indica el sociólogo.

    Si en Brasil ser asesinado es algo posible para un adulto, entre los menores de 24 esa posibilidad es alarmante. Entre los 19 y 23 años la tasa de homicidio es de 60 asesinatos cada 100 mil jóvenes.

    “La Organización Mundial de la Salud ya calificó como epidemia la violencia que causa la muerte entre los jóvenes brasileños. Pero yo ya considero una pandemia por su gravedad”, dice Waiselfisz ante los hechos de ayer en Río.

    “El marco de la violencia está instalado y explota en todos los ámbitos en los que circulan los jóvenes. En el fútbol, en los bailes, en las calles y ahora también en la escuela”, enumera.

    Después de 12 años de analizar la violencia, Waiselfisz presenta un cuadro que ayer desencadenó la pesadilla en la escuela carioca. “La cultura de la violencia está instalada y en el día a día de las aulas se ve porque los chicos no pueden solucionar con el diálogo los conflictos . Hay una tendencia a atribuir el fenómeno violento a la droga, pero es sólo una de las causas. El 54% de los crímenes son de proximidad. Es decir un amigo, un vecino o un familiar es el homicida. El conflicto se soluciona cuando se termina con el otro. El agravante es la masiva circulación de armas”.

    Ayer, en Río, confluyeron estas variables. Pero más allá del horror que generan en una escuela la pregunta inevitable es cómo se previene otra. Waiselfisz remarca que si bien existe una tendencia que dice que la violencia se frena con represión, esta solución se aplica para luchar contra el crimen organizado, no contra la violencia cultural.

    “Esta se termina generando un cambio que no se consigue con represión. Se deben generar políticas públicas y un compromiso de las familias, las escuelas y la Iglesia para crear patrones de convivencia pacífica,” insiste Waiselfisz, mientras aclara que el Estado debe también incluir a los jóvenes sin educación ni trabajo.

    Clarín/AC