China y Brasil refuerzan su relación con acuerdos

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  • Posted on April 12, 2011


    Por Brian Spegele y Owen Fletcher

    BEIJINGChina y Brasil, dos de las economías de más rápido crecimiento del mundo, anunciaron acuerdos comerciales el martes incluso un pedido por hasta US$1.500 millones de aviones brasileños por parte de compañías chinas en momentos en que Brasil está cada vez más frustrado con las prácticas comerciales chinas.

    El anuncio coincide con la cumbre de líderes esta semana en China de los llamados países BRICS, a medida que la potencia asiática busca elevar el perfil del grupo como una plataforma para que las economías emergentes ganen una mayor influencia sobre los países más avanzados. La reunión es la primera de su clase en incluir a Sudáfrica como también a Brasil, Rusia, India y China, una combinación que podría presionar por reformas financieras internacionales que favorezcan a los países en vías de desarrollo.

    Reuters

    La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, brinda con el presidente de China, Hu Jintao, después de firmar varios acuerdos comerciales en Beijing.

    Entretanto, los vínculos económicos entre China y Brasil se han tensado después de quejas brasileñas de que el país asiático ha inundado su mercado de bienes baratos y ha restringido el acceso a sus mercados de bienes brasileños, con excepción de materias primas. Esto se produce tras la rápida expansión en el comercio entre ambos países, con una triplicación del comercio total en los últimos cinco años a US$62.600 millones, según cifras chinas.

    Los presidentes Hu Jintao de China y Dilma Rousseff de Brasil firmaron un comunicado conjunto el martes exhortando a una cooperación más profunda entre ambas potencias emergentes. Los países también anunciaron una serie de acuerdos comerciales, especialmente la venta de aviones de Empresa Brasileira de Aeronáutica SA, o Embraer, a compañías chinas.

    Embraer también anunció por separado planes de producir aviones privados en una planta de producción conjunta en China. Embraer había amenazado con cerrar la instalación después de que el gobierno chino le prohibió la producción de aeronaves allí que compitieran con las fabricadas por una firma china, han dicho personas familiarizadas con el lado brasileño. Los problemas de Embraer han sido vistos en Brasil como un síntoma de mayores dificultades de hacer negocios en China.

    Los acuerdos por los aviones se producen tras crecientes exhortaciones de líderes brasileños, entre ellos Rousseff, por mayor acceso a los mercados de China para bienes de valor agregado como aeronaves. China en 2010 incurrió en un déficit comercial de US$13.600 millones con Brasil, según datos del gobierno chino los datos de Brasil muestran un número menor pero ello fue impulsado por las enormes importaciones chinas de recursos naturales como mineral de hierro, el ingrediente clave del acero, y el alza en los precios de tales materias primas.

    “Actualmente, el comercio de Brasil y China se concentra principalmente en materias primas como mineral de hierro y soya, y eso no está mal”, dijo el martes Rousseff en un foro empresarial con líderes corporativos de ambos países. “Pero el comercio más diversificado es la única manera de sustentar relaciones comerciales de largo plazo”.

    En el comunicado conjunto, no se aborda la política cambiaria de China, que mantiene bajo el valor del yuan, otra fuente de quejas de Brasil. Brasil, como Estados Unidos, ha presionado a China para que permita una flotación más libre de su moneda. Es parte de lo que los líderes brasileños quieren indicar cuando dicen que buscan una mayor “reciprocidad” en sus relaciones con China, que ha sido uno de los temas de la visita de Rousseff.

    Cumbre de los BRICS

    La cumbre de los BRICS, que coincide con reuniones del Fondo Monetario Internacional en Washington esta semana, tiene previsto debatir cuestiones financieras y económicas globales como fluctuaciones en los precios de las materias primas, un asunto sobre el que China confía en que los miembros del grupo adoptarán una postura común antes de una reunión del Grupo de los 20 en Cannes, Francia, en noviembre.

    La reunión de los líderes de los países en la isla de Hainan el jueves, precedida de una reunión de ministros de comercio de los BRICS el miércoles, probablemente produzca un discurso positivo acerca de la cooperación entre las cinco economías emergentes y alguna exhortación a la reforma en el sistema financiero internacional, pero bajo la superficie, la eficacia del grupo encara algunos obstáculos, incluso desacuerdos entre sus propios miembros.

    El término BRIC fue acuñado en 2001 por el economista Jim O’Neill, de Goldman Sachs, para destacar cuatro economías ascendentes que él creía desempeñarían un papel global cada vez mayor.

    Los países se han agrupado en una organización concebida en parte para promover los intereses de países en vías de desarrollo, del mismo modo en que el G-7 lo hace para las economías desarrolladas.

    En 2009, los cuatro BRIC se reunieron por primera vez en Rusia y discutieron cómo reformar el sistema financiero internacional y la posibilidad de crear una nueva moneda de reserva que reemplazar el dólar.

    Como anfitriona, este año China invitó a Sudáfrica a que se sumara, por lo que ahora el grupo ha pasado formalmente a llamarse BRICS. Según el ministro asistente de Asuntos Exteriores, Wu Hailong, hay otras economías emergentes que han expresado interés por unirse al grupo y que China está abierta a la idea. No especificó qué países. El grupo no tiene un proceso de admisión definido.

    Una característica que destaca en el grupo es su variedad. Brasil y Sudáfrica son democracias vibrantes con fuertes partidos de oposición y sociedades civiles que contrastan drásticamente con los sistemas más autoritarios de Rusia y China.

    La economía china, la segunda del mundo, es casi tres veces mayor que la de Brasil, casi cuatro la de India y Rusia y aproximadamente 16 veces más grande que la de Sudáfrica. Mientras Rusia y Brasil son grandes exportadores de materias primas, China se destaca como una gran importadora de commodities.

    Peter Wonacott contribuyó a este artículo

    The Wall Street Journal/AC