A la búsqueda de un liderazgo mundial

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  • Posted on April 15, 2011


    Esta nueva reunión del Foro BRICS muestra diversos matices. En primer lugar, su entidad internacional para el alicaído sistema capitalista mundial de mercado, al incluir las dos principales economías en desarrollo como China e India cuyo crecimiento tracciona exportaciones globales de bienes y servicios. Y en términos de equilibrios y dilemas globales hacia el futuro incluye un actor determinante como Rusia, primer productor y exportador mundial de crudo y gas, del cual dependen -y dependerán- crecientemente las economías europeas. En segundo lugar, concebido políticamente en un mundo “post EE.UU.”, el BRICS expone las apetencias de sus protagonistas por jugar como actores globales asentados sobre el ejercicio de liderazgo regional.

    En tercer término, la incorporación de Sudáfrica demuestra la flexibilidad con que asumen la construcción de capacidades e influencia global que complementa un menú de interacciones con países socios como India y Brasil en el Foro IBSA. Su formato y agenda son demostrativos de la vitalidad del denominado “multilateralismo del sur” enclavado en una geometría variable de las relaciones interestatales basada en fines prácticos, comerciales, financieros, de inversión, transferencia tecnológica y asociación empresarial.

    La representatividad del Foro (18% de la economía mundial) nos recuerda la persistencia de una “agenda dura” de temas, sostenida por comunes intereses relacionados con la reforma del sistema de de la ONU, la reformulación de la participación (cuota) del mundo en desarrollo en organizaciones financieras internacionales, la promoción de nuevas monedas de reserva internacional complementarias al dólar estadounidense y la búsqueda de una correlación más estricta entre capacidades -actuales y futuras- e influencia en las principales instituciones globales. Finalmente, para otros países con aspiraciones de liderazgo global y/o regional, los socios del BRICS nos recuerdan la ineludible necesidad de articular esfuerzos internos y cohesionar voluntades políticas para construir poder y luego proyectarlo al mundo.

    Clarín/AC